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Me pesa tu ausencia.
Es tanto tiempo el que hemos estado separados.
¿A qué esperamos?
¿Acaso nunca lucharemos contra el destino?
Quiero por una sola vez, por un pequeño instante,
tomar tu mano y besarla,
acariciar tu pelo, mirarme en tus ojos,
para lentamente, acercarme y tatuar un beso mío en tus labios…
 
No quiero que seas más “lo que añoro”,
necesito que seas “presencia”,
que te conviertas en la razón de mis “buenos días”.
Tú puedes ser la fuerza diaria para intentar hasta lo imposible,
para sentirme simplemente indestructible.
Quisiera que tú fueras, ese todo por el que yo daría mi vida,
la causa de mis alegrías,
el motivo para olvidar mis penas…
 
Ya no pienso estar aquí, varado en un recuerdo,
el recuerdo de algo que puede llegar a suceder…
¡Cómo desearía encontrarte ya de una buena vez!
Que entraras por la puerta de mi casa,
sin avisar, así, de pronto solamente.
Ya quiero conocerte, ¡imploro encontrarte!
Ven pronto… te espero.