Toca con su mano mi soledad,

escapando en un suspiro que muere en grito,

un grito de desesperación por amarle,

por girar a su alrededor.

Negación del ser,

restricción de felicidad,

orgullo altanero y discriminador

de quien se aproxima y no es lo que se espera.

Sueño traido por el viento,

entregado con mentiras,

con besos fríos,

que incendian la realidad,

que prenden fuego a la existencia.

Despierto.

No deseo moverme.