¿No es acaso, la distancia, la más grande barrera que puede imponer el destino?

Saber que existe alguien que dedica parte de sus días pensando en ti. Alguien de quien sientes su presencia aún sin tenerle al lado. Saber que sonríe cuando descubre algunas palabras que le has dedicado, escritas en un viejo y arrugado trozo de papel. Saber que esa barrera llamada distancia, no permitirá poner en sus manos, aquella rosa que has cortado para ella.